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001.- El equipo de Arsuaga y Adán trabaja en Santo Adriano para recomponer la historia de una niña de hace 17.500 años cuyos restos se asocian a un santuario.

21/12/2008

Tras el rastro de 'Cova'
El equipo de Arsuaga y Adán trabaja en Santo Adriano para recomponer la historia de una niña de hace 17.500 años cuyos restos se asocian a un santuario.

21/12/2008 Blanca M. García


El hallazgo de un trozo de mandíbula humana fechada hace unos 17.500 años en Santo Adriano ha llevado esta semana a un equipo multidisciplinar liderado por Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de la Sierra de Atapuerca, y la arqueóloga Gema Adán a emprender una campaña con el objetivo de reconstruir los hechos que rodearon a este descubrimiento. El resto en cuestión consiste, según explicaron ayer las biólogas asturianas de la Universidad de Burgos Laura Rodríguez y Rebeca García, en un gonión con el germen del primer molar inferior perteneciente a una niña de unos dos años y medio que fue encontrado en la gruta El Camarín de las Ciervas, en Castañedo del Monte, durante las excavaciones que realizó el equipo en la campaña de junio de 2007 mientras estudiaba los grabados del interior de la citada cueva.

Aunque de momento este es el único fósil humano que apareció en la gruta, Rodríguez y García indicaron que tienen indicios suficientes como para creer que si continúan excavando en la zona podrían salir a la luz más restos de Cova , nombre con el que los especialistas han bautizado a esta niña. "La mandíbula estaba rota, pero esta rotura es antigua y eso nos hace pensar que este no va a ser un descubrimiento aislado", subrayaron. Sin embargo, tanto Arsuaga como Adán recuerdan que el hallazgo plantea varias preguntas que tratarán ahora de resolver: Cómo llegó hasta allí? Fue un enterramiento? Formó parte este yacimiento de un ritual?

Lo que parece seguro hasta la fecha es, a juicio de Juan Luis Arsuaga, que El Camarín de las Ciervas fue una cueva que se utilizó por el Homo Sapiens en la época del Solutrense (Paleolítico Superior) como santuario debido al arte rupestre y a los restos de industria lítica coetáneos a la mandíbula encontrados en el mismo lugar. "Lo más interesante de esta gruta para la Arqueología es que nos encontramos ante una cueva que fue santuario y que puede tener un yacimiento asociado, algo muy poco frecuente no sólo en España, sino en el resto del mundo", afirmó el catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, mientras que Gema Adán añadió: "Si realmente este fuese un enterramiento, estaríamos ante el primero que hubo en Asturias conocido hasta la fecha".

Y es que junto a la mandíbula de Cova el equipo encontró durante unas prospecciones en este pequeño reducto, que está justo al lado de la Cueva de los Torneiros, una serie de grabados en los que se aprecian cerca de una veintena de figuras. La mayoría de ellos se asocian a ciervas --de ahí el nombre de la gruta--, aunque podría haber también un bóvido sin la cabeza representada y trazos de algún otro animal muy difícil de identificar. Estos grabados forman parte de uno de los tipos de arte rupestre del Valle del Trubia, que se dividen en una primera época en la que se encuentra la Cueva del Conde y caracterizada por un tipo de incisiones verticales y horizontales más antiguos, aproximadamente del 32.000 B. P. --anterior al presente--, y una segunda más reciente. Esta última, en el que estaría clasificado El Camarín de las Ciervas--, se remonta al 17.500 B. P. y destaca por la presencia de grabados que representan caballos, ciervos, bisontes, uros y cabras fundamentalmente. "Lo curioso es que estamos hablando de una época muy fría y donde, en cambio, preferían representar una fauna cálida", destacó Arsuaga.


INDUSTRIA LITICA Tras encontrar estas figuras en El Camarín, el equipo decidió excavar bajo ellos para retirar el sedimento que cubría el suelo de la cueva en busca de más grabados, pero en su lugar se topó con la mandíbula de Cova y con una buena colección de restos de industria lítica. De ellos, los que más abundan son los buriles, es decir, una clase de utensilios de piedra de los que se sirvió el hombre del Paleolítico Superior para realizar las incisiones en la roca que dieron lugar a estos grabados. Además, destaparon un buen número de lascas de reavivado o piezas de retoque, un colgante decorado con un molusco --una especie de caracol--, así como restos de tuétano de hueso de animal que posiblemente era utilizado para reavivar el fuego e iluminar la roca para realizar los paneles.

Desde el pasado miércoles y hasta hoy domingo, el equipo, que ha tenido que llevar a cabo la campaña de este año en un tiempo récord debido a la falta de financiación --a excepción de una pequeña ayuda de la Universidad Complutense--, ha trabajado para obtener "la máquina del tiempo" que rodeaba a Cova , en palabras del codirector de Atapuerca. "Poco a poco vamos reconstruyendo la escena: sabemos que la persona de ese yacimiento era un Homo Sapiens, pero también debemos vestirla --el colgante--, conocer que instrumentos usaban para grabar, cómo veían mientras lo hacían, qué paisaje había, cómo era el clima, etcétera".

Otra de las peculiaridades de esta gruta y gracias a la cual probablemente se conservaron tan bien los restos de su interior fue la posibilidad de que la misma quedara cegada debido a un fenómeno geológico. Un hecho, subrayó la geóloga Arantxa Aranburu, que pudo provocar la desaparición de la entrada primitiva y que lleva a los especialistas a encontrarse con unas grandes dificultades de acceso en cada campaña. "Un lugar tan idóneo como este es obligado excavarlo", manifestó Arsuaga.

Los primeros resultados de estos trabajos arqueológicos fueron presentados en forma de comunicación por parte del Laboratorio del Cuaternario de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo en un congreso celebrado el pasado mes de octubre en el Museo del Jurásico de Asturias (Muja).

El Camarín de las Ciervas se encuentra situado en una zona en la que se han identificado un total de siete yacimientos con arte, tres de los cuales encontrados por el equipo de Arsuaga y Gema Adán. Para ser exactos, Adán destacó que estas grutas, ubicadas en los alrededores de la famosa Cueva del Conde, "están en un ratio de tan sólo cuatro kilómetros cuadrados".


LOS PRIMEROS TRABAJOS Este equipo de geólogos, arqueólogos, paleontólogos y geólogos, entre otros, comenzó a trabajar en el año 2001 en el Valle del Trubia, concretamente con la excavación de la Cueva del Conde. Posteriormente, en el año 2004, el equipo presentó un proyecto de tres años de duración que incluía además prospecciones y trabajos en otras cuevas de los alrededores de Santo Adriano.

Según afirmó la arqueóloga asturiana Gema Adán, es importante completar las prospecciones sobre el terreno con las excavaciones, ya que no disponer de estas últimas es prácticamente como dejar fuera una de las piezas fundamentales de un rompecabezas. "Excavar nos permite conocer también cómo trabajaban para representar ese arte que nos encontramos y nos aporta la información necesaria para saber todo lo posible sobre los hombres del Paleolítico".

En la actualidad, este equipo multidisciplinar acaba de iniciar un nuevo proyecto que contempla una duración de tres años, aunque con la diferencia de que, en esta ocasión, la única ayuda recibida por parte de la Consejería de Cultura del Principado ha sido la concesión de los permisos para llevar a cabo las investigaciones. Este motivo, unido a las condiciones meteorológicas de los últimos días, han hecho que su trabajo se viera mucho más condicionado de lo habitual.

La idea ahora es, una vez finalizada la presente campaña, regresar el próximo año a Santo Adriano para excavar de nuevo El Camarín de las Ciervas y continuar estudiando los yacimientos de la zona. "Esperamos que el año que viene podamos recibir financiación para seguir adelante con la investigación", comentaron, no obstante, los miembros del equipo.

Además, la intención es extender próximamente las investigaciones al municipio de Proaza. "Hay una Carta arqueológica pero queremos iniciar prospecciones para saber cómo son esos yacimientos", había manifestado ya a principios de año Gema Adán, quien considera muy probable que exista arte Paleolítico tanto en Proaza como en Teverga.

 

Fuente: La Voz de Asturias

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