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006.- «La historia de la Virgen de Altamira es la historia de todos los mirandeses»

13/09/2008

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AGUSTÍN BURGOS PROFESOR DE LA UBU Y MIEMBRO DE LA COFRADÍA
Asegura que las leyendas de la tercera mano la hacen singular y cercana al pueblo considera que es importante mantener el respeto a la Patrona. 

14.09.08 - ESTÍBALIZ LARGO| MIRANDA DE EBRO

 AVELINO GÓMEZ

Agustín Burgos se ha criado toda su vida en la Parte Vieja de la ciudad, de ahí su fuerte vínculo a la Virgen de Altamira. / AVELINO GÓMEZ
<< 12    >> Agustín Burgos es profesor en la Escuela de Magisterio de la Universidad de Burgos (UBU) y miembro de la Cofradía de la Virgen de Altamira. Se ordenó hace catorce años pero desde niño ha sentido especial predilección por la Patrona de la ciudad. En su opinión, enseña a los mirandeses a «mirar más allá» y a mejorar «desde el inconformismo».
-¿Conocen los mirandeses la historia de su patrona?
-La gran mayoría tenemos unas pinceladas generales pero los detalles concretos aún no les conocemos porque desconocemos no sólo la historia de la Virgen de Altamira sino parte de nuestra propia historia. Al ser una ciudad que ha crecido bajo un impulso industrial se nos ha olvidado trabajar el poso que deja la historia. Sin ese poso somos incapaces de saber el porqué de muchas cosas que se celebran en la ciudad.
-¿Qué hace única la figura de la Virgen de Altamira?
-Que su leyenda, la de las tres manos, esté muy identificada con el pueblo de Miranda. A nuestro alrededor tenemos advocaciones de la Virgen de la Vega, de Angosto y otras, pero la tercera mano es peculiar de la Virgen de Altamira.
-¿Cómo surgen las leyendas en torno a esa tercera mano?
-Hay dos. Una cuenta que un pastor que habitualmente iba con su rebaño por los campos de Miranda y que solía frecuentar la ermita de San Martín y la de la Virgen de Altamira -que estaba en La Picota- sufre el ataque de los sarracenos. El perro va corriendo al pueblo y el muchacho trata de huir de la situación yendo al monasterio de San Miguel.
-Y el pastor implora a la Virgen.
-Sí, se pone bajo la advocación de Altamira, a la que tenía especial devoción, y dice que escuchó: 'No temas, tu devoción a mí te salva'. Entonces, una intensa luz le cegó los ojos y en sus pupilas se le quedó grabado un rostro de mujer. Mientras, sus atacantes no lograban acabar con él. Cuando va a dar las gracias a la virgen se da cuenta de que una de las manos -una tercera- está sangrando y que tiene clavado el mismo arma blanca con el que le atacaron a él. Se da cuenta que era la mujer que vio y la villa decidió hacerla su Patrona.
El 'escudo' del conde
-La otra historia, la del Conde, también se sitúa en plena invasión musulmana, en el siglo X.
-Se dice que los reyes cristianos de Navarra y León unieron distintas tropas, entre ellas una mirandesa liderada por su conde, para hacer frente al ejército musulmán en la localidad de Valdejunquera. Según van de camino a este paraje, como devoto de la virgen, se para en una ermita que encuentra allí y se pone junto a los suyos bajo la protección de la virgen porque iban a librar una batalla muy dura.
-Tanto que el ejército cristiano la perdió.
-Tanto que en Miranda se daba por hecho que todos habían muerto, pero el conde, en medio de la batalla, siente que una mano se interpone en una flecha dirigida a él. En su regreso a casa, todos los mirandeses sanos y a salvo pasan por la ermita y, para sorpresa del conde, observó que la virgen tenía clavada en una tercera mano esa flecha que vio que le llegaba a él. Ante este prodigio decidió coger esa imagen y la hizo patrona de sus dominios. Desde entonces, se decidió colocarla en el cerro de La Picota.
-Después se haría otra imagen.
-Con el deterioro del paso de los años se decide hacer una nueva un siglo después que incluye ya la tercera mano. Se trata de conservar el sentido del milagro con el conde.
-Y hubo más.
-Antes de la que se hizo tras el incendio de 1936 también hay datada una que sería románica. Luego llegaría la moda de ponerle vestidos, corona y rostrillo alrededor. Después de la quema de la Virgen se hace una nueva que no gusta, que quedó retirada y pasó a estar en la casa de la condesa. Aunque la calidad de la talla de madera no era buena el esfuerzo que se hace tras la guerra, cuando la gente trataba de sobrevivir, fue mucho.
-La que conocemos actualmente es de los años 80.
-Quintín de la Torre se encarga de tallarla. Tiene más categoría, por decirlo de algún modo, que su antecesora y ahora la Cofradía ha dado un paso más con una copia que trata no sólo de preservar la imagen original sino de acercar la Virgen a todos los lugares. De ahí que propongamos que se traslade a parroquias y colegios para que esté en distintos puntos de la ciudad.
-La imagen tiene su propio ajuar, en el que destaca la corona que se ha visto en estas fiestas.
-Cuando se hizo la talla de la virgen de 1980 no se pensó en la corona que ya tenía desde la década de los 50. La copia ha dado la oportunidad de ser fiel a la historia. Así la virgen puede sacar todo lo que se la ha ido regalando que, sin ser ostentoso, es una manifestación del cariño que se la ha tenido. Nosotros no somos los inventores de nada, sólo hemos recogido el testigo de los siglos.
-¿Y por qué no hacer la copia con esa tercera mano?
-La nueva sólo es una réplica y cuando se hizo la original actual se tomó en cuenta el testimonio de las que de niñas habían ayudado a vestir la imagen. Hubo algún detalle que se quedó sin poner porque no había fotos en las que estuviera sin vestir.
-Tal vez la talla original no tuviera esa tercera mano pero se dejaba la apertura en sus vestidos... ¿por si necesitaba volver a usarla?
-Es una lectura bonita, desde luego, pero deberíamos pensar que la tercera mano, en realidad, somos nosotros.
Origen del nombre
-¿Por qué poner a la virgen el nombre de Altamira?
-Indica que es la virgen que está en lo alto y mira por su raíz religiosa. Pero para quienes la miramos indica que tienes que levantar la vista. Nos invita a no quedarnos en las cosas que tenemos delante sino ir más allá, estar orgullosos de lo que hacemos, pero no satisfechos.
-Es algo que los mirandeses deberían aplicar a su vida cotidiana.
-Eso nos ayudaría. En Miranda nos queda siempre la sensación de que somos un montón de cosas que podríamos haber sido pero que nos hemos quedado sin ser. Nos bastaría con mirar más allá, ver ciudades de nuestro alrededor y mejorar. En Miranda nos acostumbramos a todo y eso hace que no seamos críticos con nosotros mismos. El nombre de Altamira debería ser el programa de vida de todo mirandés.
-¿Se respeta a la Patrona?
-Sí y se concreta en que en una mercería, en una carnicería o en una librería está el cartel de la novena con la imagen de la Virgen o el hecho de que al ver los paneles de la ofrenda de flores haya instituciones políticas, deportivas, comerciales, cuadrillas o asociaciones. El entramado social está presente y eso significa que la gente respetuosa la respeta. Aquel que no la respeta, estoy convencido de que no respetará nada.
-¿Se ha respondido a los actos religiosos en estas fiestas?
-El acto al que responden todos es la ofrenda de flores y la misa mayor del día 12. En lo que es el día a día de la novena se ve presencia de gente más joven pero el resto del año responde siempre la misma gente. Falta el relevo necesario para que esto siga adelante tal y como nos gustaría.
-¿Por qué se celebra tanto San Juan y algunos se olvidan de la Patrona?
-Las fiestas de San Juan son populares, pero las de la Virgen de Altamira han ganado en popularidad.
-En ambos casos se olvida su carácter religioso.
-El problema es que estamos olvidando el sentido religioso de muchas de las manifestaciones culturales que existen en nuestra tradición europea. En el momento en el que se olvidan las raíces culturales de Europa no podemos pedir que el sentido religioso se vea en todo. Lo que es específicamente religioso en unas fiestas queda en un segundo plano.
-Sea sincero, son bastante pocos los que buscan en el programa los actos religiosos.
-Es lo mismo que pasa en la vida diaria de los mirandeses. Valoramos más lo de fuera que lo que tenemos todos los días en nuestra casa.

Fuente: El Correo Digital

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