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Más de 250 universitarios hacen prácticas de I+D en empresas y la UBU

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Más de 250 universitarios hacen prácticas de I+D en empresas y la UBU

Convenios. La Unidad de Empleo de la Universidad gestiona en la actualidad 178 programas, de los que el 44% están relacionados con la investigación y la innovación, mientras que la Fundación General cuenta con 16 titulados en el Grupo Antolín

clara

Clara Martínez, prácticas en la Facultad de Ciencias.

 

Hay una cosa clara. La economía española adolece de competitividad que, a la postre, se traduce en un abultado déficit comercial. Todo el mundo está de acuerdo, los políticos a la cabeza, de la necesidad de ir hacia un modelo productivo más competitivo. Y ahí aparecen las siglas mágicas de I+D+i. Investigación, Desarrollo e innovación están en el vocabulario de las autoridades económicas y las administraciones públicas como clave para salir de la actual crisis económica. Pero a la hora de la verdad, España ocupa la decimoséptima posición del ranking de gasto en I+D de la Unión Europea en 2009 -con un 1,3% del PIB frente al 2% de la media-, por debajo de países como Estonia, República Checa y Portugal.
Lejos de esos datos macroeconómicos y si hablamos de lo más cercano, la Universidad de Burgos (UBU) cuenta con más de 250 jóvenes, entre alumnos y titulados, que realizan prácticas en materia de investigación e innovación tecnológica. Programas que tienen lugar tanto en empresas como en departamentos de la propia institución académica.
La vía más habitual por el que los estudiantes tienen contacto con el mundo empresarial es a través de las prácticas llamadas de ‘cooperación educativa', gracias a los convenios que formalizan la UBU y las compañías interesadas en contar con este tipo de recursos humanos. La mayor parte de estos programas está gestionado por la Unidad de Empleo de la Universidad si se trata de estudiantes mientras que corresponde a la Fundación General de la institución en el caso de los titulados. Además, las facultades y escuelas de la UBU también buscan convenios con empresas.
La Unidad de Empleo de la UBU gestiona dos programas de prácticas en empresas. Por un lado, el de ‘cooperación educativa' para estudiantes de los dos últimos cursos de carrera o que hayan superado el 50% de los créditos necesarios para la obtención del título. En la actualidad, hay 178 alumnos que se benefician de este tipo de prácticas, de los que 79 (un 44%) están relacionados con proyectos de I+D.
El grueso de estos universitarios se reparte en compañías como el Grupo Antolín (con todas sus divisiones), el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) y Trelleborg, aunque hay industrias de todos los sectores aunque el peso de la automoción está presente por el potencial de la industria burgalesa. Hablamos de empresas como Saint Gobain (vidrio hueco), Pepsico (alimentación), Nuclenor (energía), DAU Componentes y Talleres Bocanegra (automoción) y Montur Estan (montaje de instalaciones), entre otros. También hay instituciones como el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y otras vinculadas con la sanidad pública.
Empresas e entidades tienen la posibilidad de aportar una cantidad en concepto de ‘bolsa o ayuda al estudio'. Es algo que recomiendan los técnicos de la Unidad de Empleo, sobre todo de cara a una mayor motivación del joven.
La técnico de la oficina, María José Barcenilla, apunta que las prácticas son positivas para ambas partes. Las empresas incorporan a un recurso humano a modo de apoyo y el alumno le sirve para completar su formación. Además, algunas compañías se quedan con becarios que han pasado por sus instalaciones o les incorporan en los procesos de selección de personal.
Otro programa de formación es el de las prácticas en alternancia, subvencionado por el Servicio Público de Empleo de la Castilla y León. Son exclusivas para alumnos de último curso de carrera y se prolongan durante 240 horas laborables. La UBU ha solicitado para este año un total de 180 prácticas, aunque habrá que esperar a la resolución de mayo para conocer el número exacto. Son las más demandadas porque cuentan con una aportación que ronda los 1.000 euros, aunque las plazas no llegan para todos los alumnos. La política de la Universidad es dar prioridad a las titulaciones que tienen más complicaciones para encontrar una salida laboral.
La Fundación General de la UBU, gracias a los convenios específicos con el Grupo Antolín, ha encontrado prácticas para 16 titulados, repartidos entre las divisiones de Ingeniería e Irausa. La mayor parte son ingenieros y colaboran en los proyectos de diseño de funciones avanzadas e integración de piezas de interior en el automóvil, además de otro de motores eléctricos y de generación de energía eólica. La duración máxima de este tipo de programas es de 2 años, con un sueldo que va de los 800 a los 1000 euros.

Peso de la Politécnica

Los programas que busca cada una de las escuelas y facultades es otra forma de tener el primer contacto con el mercado laboral. En este caso, se trata sobre todo de los casos en que hay una repercusión académica, ya sea para cubrir una serie de créditos o bien para elaborar un proyecto fin de carrera. Uno de los centros que más prácticas maneja es la Escuela Politécnica Superior, algo comprensible por el tipo de titulaciones que imparte, aunque la crisis económica ha influido en el número de alumnos que se benefician de este tipo de programas. De los más de 300 que había hace unos años se ha pasado ahora a unos 120. Hay universitarios tanto en el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) como en el Grupo Antolín o incluso en negocios de autónomos que requieren de un estudiante para acometer procesos de expansión. Son destacables los casos de alumnos que están en fábricas de la multinacional burgalesa de la industria auxiliar del automóvil de reciente creación en el Reino Unido para la implantación de nuevos procesos productivos.
El subdirector de convenios externos de la Politécnica, José María Cámara, destaca este tipo de programas, con estancias de hasta 6 meses en las empresas, que son un complemento a la formación del alumno, además de ser una mano de obra muy útil para las propias compañías. Y eso se demuestra con el grado de satisfacción de las empresas. «No se quejan de la falta de conocimiento de los becarios aunque encuentran deficiencias en los idiomas, sobre todo el inglés», precisa. Además, los departamentos de Recursos Humanos valoran positivamente los universitarios que han participado en programas de movilidad, como por ejemplo Erasmus.

Clara Martínez, prácticas en la Facultad de Ciencias
«Me servirán para elaborar parte de la tesis de máster de Seguridad Alimentaria»

Después de un año trabajando con un contrato en prácticas en Chocolates Lacasa en Zaragoza, esta joven asturiana vio cómo no la renovaron el contrato y decidió venir a Burgos para hacer el máster de la UBU de Seguridad y Biotecnología Alimentaria. Esta diplomada en Nutrición y Dietética y licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Zaragoza quería continuar su formación y el máster se ajustaba a sus estudios. Estando aquí, Clara Martínez se enteró de que el Ecyl convocaba unas prácticas de 6 meses para titulados en materia de investigación. «Estoy contenta por desarrollar mi labor en el departamento de Tecnología de los Alimentos porque las prácticas me servirán para elaborar la tesis del máster», explica. Eso sí, compaginar máster y beca le obliga a pasar muchas horas en la Facultad de Ciencias pero se considera una afortunada, por la mala situación económica y por realizar -dice- unas prácticas únicas en España.
A punto de cumplir 27 años, Clara trabaja en un proyecto de detección y cuantificación de una bacteria patógena en la carne de pollo, que dirige -casualmente- su tutor de máster. Disfruta del laboratorio y de la investigación en la UBU, aunque cree que lo ideal sería poder trabajar en el departamento de I+D de una empresa.

David Peña, empleado de en el ITCL tras una beca
«La formación en la UBU y las prácticas fueron fundamentales para encontrar trabajo»

Participará el miércoles en la mesa redonda del X Foro de Empleo UBU que tiene por título ‘Prácticas en empresa. Un trampolín para acceder al mercado laboral'. Y es que el ejemplo de David Peña es el de tantos universitarios que después de realizar las prácticas en una empresa acaba logrando un empleo en ese mismo lugar. Estudió Ingeniería Técnica Electrónica en la UBU y una vez acabados sus estudios consiguió una beca de la Fundación General para el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL). Al acabar ese periodo de un año, entró en octubre de 2010 a formar parte de la plantilla de este centro de investigación.
A sus 24 años, David trabaja en ‘lo suyo' y en estos momento continúa con el proyecto que inició en sus prácticas que consiste en el diseño de prototipos electrónicos. Su trabajo, por ejemplo, ha servido para la implantación del sistema del préstamo de bicicletas Bicibur. Considera que la formación universitaria y los conocimientos aplicados en las prácticas han sido fundamentales para lograr el empleo en el ITCL, un instituto que contrata a un alto porcentaje de los becarios que pasa por su centro del polígono industrial de Villalonquéjar.  

 

Fuente: Diario de Burgos  

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