Dos siglos después de que
se comenzara a soñar con la posibilidad de construir un mundo a la medida de
las necesidades humanas, nos topamos con un mundo lleno de pobreza y con tremendas
desigualdades Norte-Sur. Procesos como el de la plena emancipación de las
mujeres distan de estar concluidos. Convivimos con casi un centenar de
conflictos bélicos y continuamos pensando en la guerra como una forma de
alcanzar objetivos que no se pueden lograr por otros medios. La democracia
retrocede frente a la dictadura de los mercados y tanto la exorbitante y
descontrolada utilización de recursos como la proliferación nuclear nos han
colocado, por primera vez en la
Historia, ante la posibilidad de autodestruirnos como
especie.
Defender
un Desarrollo Humano Sostenible es seguir creyendo en la posibilidad de
construir sociedades más humanitarias, sin seguridad de poder alcanzarlas, pero
con la convicción de que ello no exime de la responsabilidad de actuar. Es defender
un desarrollo para todas las personas, incluyendo a las generaciones futuras,
desde enfoques holísticos de los problemas y teniendo en cuenta el medio
ambiente como sustrato fundamental. Es, así mismo, querer recuperar el mayor
control posible sobre los procesos en curso, volver a partir de las necesidades
humanas, transformar la economía
poniendo en su centro el cuidado de la vida, asegurar fórmulas de gobernanza democrática y
propiciar desarrollos endógenos y, por tanto, la diversidad de modelos sociales.