Defensa de la tesis doctoral de Rocío Pardo Hernández

Horario
  • Jueves 29 de enero de 2026
  • A las 18:00
Lugar

Rocío Pardo Hernández, doctoranda en el programa de Avances en ciencia y biotecnología de los alimentos, defenderá su tesis doctoral titulada "Efectos del entrenamiento de fuerza en la composición corporal y el linfedema en mujeres supervivientes de cáncer de mama", dirigida por Josefa González Santos, Miriam Santamaría Peláez  y Jerónimo Javier González Bernal el jueves 29 de enero a las 18:00 horas en el Salón de Actos de la Facultad de Educación.

Tradicionalmente, las mujeres que sobrevivían a un cáncer de mama recibían el consejo de evitar el esfuerzo físico con el brazo afectado para prevenir complicaciones. Sin embargo, una tesis desarrollada en la Universidad de Burgos, propone un cambio de paradigma: el ejercicio de fuerza supervisado no solo es seguro, sino que actúa como una herramienta terapéutica fundamental.

La investigación, surge de una colaboración internacional entre la Universidad de Burgos, la Universidad de Sonora (México) y el Instituto de Investigación Biomédica de Córdoba. El estudio monitorizó a 23 mujeres de entre 42 y 74 años que habían pasado por una mastectomía radical en los últimos cinco años. Durante 10 semanas, las participantes realizaron un programa de entrenamiento de fuerza moderado y progresivo, con dos sesiones semanales centradas en el tren superior. 

El hallazgo más esperanzador de la tesis se centra en el linfedema, una inflamación crónica por acumulación de líquido linfático que produce pesadez y dolor en el brazo del lado operado. Al inicio del estudio, el 50% de las mujeres presentaba esta dolencia. Tras completar el entrenamiento, este porcentaje cayó drásticamente al 22,7%. Esto supone una reducción del 27,3% en la presencia de linfedemas, asentando la evidencia de que el ejercicio ayuda al retorno linfático a través del bombeo muscular sin riesgo de empeorar la zona afectada. 

Más allá del brazo, la tesis analizó la composición corporal total, un factor crítico para evitar recaídas oncológicas. Los resultados mostraron que las mujeres no solo se volvieron más fuertes en su capacidad de empuje y agarre, sino que mejoraron su perfil físico: aumentaron su masa muscular y magra, reduciendo al mismo tiempo el peso corporal, el IMC y el porcentaje de grasa. 

De esta forma, se concluye que el entrenamiento de fuerza puede ser integrado en los programas de rehabilitación oncológica multidisciplinares. Aunque se requieren estudios con muestras más amplias, esta tesis aporta evidencia sólida para que las supervivientes dejen atrás el miedo al movimiento y recuperen su autonomía y calidad de vida.

Compártelo
Si te gusta este contenido, compártelo en redes sociales para que lleguemos a más personas

Última actualización: 27 de enero de 2026