El hombre es un lobo para el hombre
La Jornada Imágenes de Guerra analizó desde perspectivas multidisciplinares cómo se viven las contiendas
La perspectiva histórica permite componer el pasado y profundizar en el conocimiento de la guerra, de sus protagonistas, de las tácticas, del armamento y de sus efectos
El profesor Óscar Raúl Melgosa Oter terminó su disertación parafraseando a Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre” tras mostrar fotos impactantes de las miserias de la guerra, imágenes bélicas que son un tesoro patrimonial de las diferentes contiendas, convertidas en documentos históricos que nos permiten aproximarnos a la guerra desde múltiples enfoques. Representaciones muchas de ellas desconocidas para los eruditos y estudiosos que participan en las III Jornadas de Debate sobre el Patrimonio Militar “Imágenes de Guerra: Un tesoro Patrimonial de las fuerzas armadas” organizadas por el Grupo de Investigación “La Monarquía Hispánica: Guerra, Cultura, Sociedad y Expansión Ultramarina (GRUMHIS)”, que dirige la profesora Cristina Borreguero.
Durante la jornada, inaugurada por el vicerrector de Cultura, Deportes y Relaciones Institucionales, René J. Payo, el decano de Humanidades y Comunicación y el subdelegado de Defensa en Burgos, han intervenido destacados ponentes, entr eotros, María Amparo López Arandia, de la Universidad de Extremadura, que ha disertado sobre estrategia, información y poder en la cartografía de la Guerra de la Independencia.
El objetivo de la ponencia ha sido presentar el papel tan decisivo que ejerció la cartografía consolidándose como ciencia, coincidiendo con el transcurso de la Guerra de la Independencia.
Como tal, la cartografía se vinculó directamente con cuestiones como la estrategia e información para los ejércitos contendientes, a los que sirvió para su consumo interno para definir tácticas y movimientos posteriores.
Pero a ello se sumó una clara misión pedagógica y sobre todo propagandística, como claro instrumento del poder-militar, pero al mismo tiempo político-, llegando a un público mucho más amplio que lo hicieron impresos en dicha época.
Aunque todos los ejércitos participantes en la contienda y desarrollaron representaciones cartográficas (francés, inglés, español y portugués), fue el ejército napoleónico el que se sintió a la vanguardia, gracias a una tradición asentada desde la creación del Dépot de la Guerre en 1688, que conllevó a representaciones novedosas hasta entonces, generando, por otra parte, una amplia gama de tipologías: desde el pretendido –y solo conseguido parcialmente- mapa general de Andalucía, pasando por la representación de planos de ciudades de mediano y reducido tamaño –toda una novedad-, a asedios o batallas, sin olvidar los trazados de itinerarios o croquis.
La cartografía, como medio para conocer y controlar el territorio, se presentaba, así, como el primer paso para consolidarse al frente del Estado.
El comandante del Centro Geográfico del Ejército de Tierra, Óscar Luis Miguel Castro, en su ponencia, apoyo geoespacial a operaciones militares, señaló que la comunicación define como se efectúa y se organiza el apoyo geoespacial a las operaciones militares, necesario para el análisis del terreno en beneficio del planeamiento y conducción de esas operaciones, y el empleo de la imagen como origen de ese apoyo.
Así mismo, mostró ejemplos de ese apoyo en operaciones reales como la operación R/A de Afganistán y L/H en el Líbano.
Por su parte, Magdalena de Pazzis Pi Corrales, de la Universidad Complutense de Madrid, presentó las peripecias y sinsabores en un barco de guerra durante una jornada naval. Una vez presentada la realidad de las armadas hispánicas en los siglos XVI y XVII. Mostró cómo se pone en marcha una empresa naval: desde que se nombra al capitán general de ella, a la recluta de soldados y marineros…Cómo viven, cuál es su alimentación e higiene, a qué dedican el tiempo libre, cómo se enfrentan al combate y cuándo éste tiene lugar contra el enemigo: las enfermedades, el ruido ensordecedor de la batalla, los remedios médicos…
Al final del combate, el largo regreso a casa, a buscar un refugio espiritual, malvivir enfermo o tullido o nuevamente reengancharse
También han participado en estas jornadas el burgalés Julio Albi de la Cuesta, Embajador de España en Siria, especialista en la guerra de todos los siglos, que habló sobre la guerra Annual y Emilio Andreu Jiménez, corresponsal de RTVE para Asuntos de Defensa.
La importancia del hecho bélico ha llevado siempre al deseo de su perpetuación en el tiempo a través de la plasmación en distintos soportes (pintura, grabado, escultura, tapiz, cartografía, fotografía, reportaje, etc), los cuales se han configurado en elementos transmisores de memoria y de construcción del patrimonio.
Para las imágenes de la guerra resulta fundamental la perspectiva histórica, que nos permite componer el pasado que se quiere exaltar, con una finalidad propagandística y enaltecedora. Pero también analizar y profundizar en el conocimiento de la guerra, de sus protagonistas, de las tácticas, del armamento, de sus efectos.
Durante la jornada se hizo visible el trabajo de investigación llevado a cabo por el área de Historia Moderna de la UBU sobre la guerra que se ha traducido en 3 tesis doctorales, una línea de investigación muy potente y con resultados extraordinarios.
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Última actualización: 3 de octubre de 2017