Desarrollan un plástico que elimina bisfenol A y otros contaminantes del agua

Una tesis de la Universidad de Burgos aúna química y biotecnología en un nuevo material capaz de degradar compuestos tóxicos.

El bisfenol A (BPA) es una sustancia que la Unión Europea ha prohibido añadir en envases de alimentos, ya que migra a la comida y a los líquidos con los que está en contacto y puede ser un riesgo para la salud, alterando funciones hormonales, metabólicas y reproductivas. Además, también puede estar presente en aguas residuales y se ha llegado a detectar en concentraciones bajas en algunos ríos de España. 

Desde la Universidad de Burgos se ha elaborado una película plástica con biotecnología que consigue degradar esta sustancia del agua, eliminando su toxicidad original. También se ha desarrollado una variante que degrada el índigo carmín, un pigmento azul muy tóxico derivado del pigmento que se emplea para teñir pantalones vaqueros y que suele terminar en las aguas residuales de la industria textil.

Este trabajo de investigación, llevado a cabo por Lucas Vallejo García en el marco de su doctorado, combina soluciones en las que son expertos sus directores de tesis: Saúl Vallejos Calzada, responsable del grupo Polímeros, y Dolores Busto Núñez, responsable del grupo de Bioquímica y Biotecnología, ambos de la Universidad de Burgos. Por un lado, este estudio parte de polímeros que han sido desarrollados para capturar sustancias nocivas en el agua y, por otro, se les añade ‘lacasas’, unas enzimas -es decir, proteínas capaces de acelerar reacciones- que hacen posible no solo la captura, sino la degradación de contaminantes como los fenoles, entre los que se encuentra el bisfenol A, y el índigo carmín. Esto posibilita que esos compuestos desaparezcan del agua y dejen de ser un peligro para la salud y el medio ambiente.

Esta estrategia de eliminación de residuos a través de un polímero presenta una solución limpia y fácil de aplicar por cualquier persona, ya que solo requiere la introducción del material desarrollado en el agua y esperar un tiempo prudencial, que puede situarse en menos de una hora, tiempo tras el que han desaparecido los contaminantes, según han analizado en los experimentos.

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Última actualización: 23 de diciembre de 2025