Un nuevo método para diferenciar violencia o accidentes en la prehistoria
Un nuevo estudio utiliza la ingeniería y pruebas de impacto para entender cómo se rompe el cráneo humano, permitiendo a los arqueólogos distinguir entre caídas accidentales y actos de violencia intencionada en restos prehistórico

Las fracturas en restos prehistóricos, particularmente en los cráneos, pueden aportar mucha información a los arqueólogos e investigadores pero, en ocasiones, diferenciar un accidente de un acto violento puede resultar complicado, especialmente en casos de impacto. Un equipo de investigadores liderado por el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), en colaboración con la Universidad de Burgos y la Universidad rey Juan Carlos I de Madrid, ha desarrollado un método de análisis para distinguir estos impactos.
Los resultados muestran que la energía del impacto y las características del hueso son factores clave en la formación de fracturas craneales. El grosor del hueso, la forma de la fractura o la presencia de fracturas secundarias pueden utilizarse como indicadores indirectos de la energía del impacto y del tipo de objeto o superficie implicados.
El tipo de superficie que produce el golpe influye en la forma que adoptan estas lesiones: los impactos más concentrados suelen generar fracturas deprimidas, es decir, con hundimiento del hueso, y se asocian con episodios de violencia, mientras que los producidos por superficies más amplias tienden a originar fracturas lineales, como una grieta o línea en el hueso, asociadas a traumatismos accidentales.
Enfoque multidisciplinar
Los investigadores han analizado una amplia base de datos experimental procedente de estudios de bioingeniería y medicina forense. El análisis ha incluido un total de 329 impactos experimentales controlados, en los que se han registrado diferentes variables físicas, como la energía del impacto, la fuerza aplicada, la velocidad o el peso del objeto utilizado. Pedro Latorre-Carmona, del Departamento de Ingeniería Informática de la UBU, colaboró en las herramientas de metaanálisis a través del estudio de los impactos documentados en estudios previos.
“Comprender cómo se producen estas fracturas no solo permite reconstruir posibles episodios de violencia, caídas accidentales o procesos post mortem, sino también aportar nuevas claves sobre el comportamiento humano a lo largo de la historia”, concluye Daniel Rodríguez Iglesias, primer autor de este artículo y miembro de DEATHREVOL, grupo especializado en el estudio de la muerte, los traumas y los procesos tafonómicos que dirige Nohemi Sala.
El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación, con el apoyo del Consejo Europeo de Investigación (ERC) a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, así como de la Fundación Sabadell.
Referencia: Rodríguez-Iglesias, D., Pantoja-Pérez, A., De La Rosa, Á., Latorre-Carmona, P., & Sala, N. (2026). Bioengineering approaches to dynamic impact analysis for cranial fracture interpretation in archaeology. Scientific Reports, 16(1).
Última actualización: 16 de marzo de 2026