Ciencia del espacio para curar en la Tierra

Sara García Alonso, primera mujer española candidata a astronauta, inauguró la XXX edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Burgos

Biotecnóloga, formada en la Universidad de León y, desde 2022, primera mujer española seleccionada por el Centro Europeo de Astronautas, donde ha realizado una formación de tres años, Sara García Alonso pronunció ayer la conferencia inaugural de la trigésima edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Burgos.

Desde su experiencia diaria como trabajadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde lidera un grupo de investigación dentro del área de oncología experimental para desarrollar medicamentos contra el cáncer de pulmón y el cáncer de páncreas, Sara García expuso en su intervención cómo la ciencia del laboratorio y la investigación espacial pueden tener aplicación real en el tratamiento del cáncer en la Tierra.

Explica que, debido a la microgravedad del espacio, “las propiedades de la materia, los fenómenos físicos que dominan todos los procesos son diferentes y eso abre un sinfín de posibilidades que no se podrían imaginar aquí en la Tierra”. Investiga cómo se comportan los tumores y determinados medicamentos contra el cáncer, y también de qué manera influyen y avanzan algunas enfermedades ligadas al envejecimiento como la osteoporosis o la atrofia muscular y “cómo se puede tomar ventaja de estudiar esos aspectos en el espacio para desarrollar las contramedidas que nos pueden ayudar”, apunta.

Además, dirige a estudiantes en sus Trabajos de Fin de Grado, Máster y Doctorado, por lo que permanece en continuo contacto con el entorno universitario, del que asegura que “puedes llevarte experiencias vitales, lecciones que van mucho más allá de los libros de texto, de tus compañeros y compañeras, de los profesores, de investigadores, del propio personal de administración y servicios”.

De hecho, reconoce que sus referentes nacieron en esa etapa, y no fueron personalidades famosas, sino “profesores, compañeras de la carrera que se atrevían a hacer grandes cosas”, y que le llevaron a pensar que “si ellos y ellas pueden, yo también”.

Ahora ella se ha convertido en referente para miles de jóvenes, niños y adolescentes, especialmente niñas, que ven en Sara García un ejemplo a seguir en sus vocaciones científicas. “Aprecio la cantidad de iniciativas que se están llevando a cabo a todos los niveles, desde colegios, institutos hasta universidades y las propias empresas para visibilizar el talento femenino que ha existido siempre en todos los ámbitos”, señala.

Y reconoce que hay “muchísimo talento, mucha colaboración y mucha dedicación” en la investigación científica en España, subrayando la creciente colaboración pública-privada para lograr que “los grandes descubrimientos no se queden en las poyatas de laboratorio, sino que lleguen a la ciudadanía”, de la que dice que “cada vez está más concienciada de lo importante que es invertir en investigación y en tecnología” porque “ya sea aquí en la Tierra o en la exploración espacial, esa inversión repercute en un beneficio para toda la humanidad”.

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Última actualización: 10 de julio de 2026