Evaluación de riesgos psicosociales y conductuales
Los estudios centrados en el comportamiento humano son esenciales no solo para reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad, sino su propagación entre la población. Adoptar medidas de protección de la salud puede afectar a nuestra percepción de las relaciones sociales, patrones de interacción e incluso nos llevan a reconsiderar el propio concepto de enfermedad. Como consecuencia, cumplir con estas nuevas normas sociales es difícil. Por ello, es importante comprender las barreras y los facilitadores que llevan a las personas a adherirse, o no, a estas medidas, y cómo se podrían impulsar en las comunicaciones e intervenciones de salud pública. Mejorar el cumplimiento de estos comportamientos de mitigación requiere que todas las personas con responsabilidad en la toma de decisiones de salud comprendan los determinantes psicosociales de estos comportamientos. Este reto supone:
- Seguimiento del nivel de adhesión a las conductas de salud que mitigan la transmisión de enfermedades de origen zoonósico en los distintos grupos sociodemográficos.
- Aplicación de distintos modelos de comportamiento de la salud para identificar los factores explicativos del cumplimiento de las recomendaciones de salud.
- Monitorización de los principales factores cognitivos, afectivos y sociales que promueven la participación en conductas relacionadas con la salud.
- Detección de sesgos cognitivos, desviaciones sistemáticas del comportamiento racional que interfieren en la adecuada toma de decisiones sobre la adopción de medidas de protección saludables.
- Diagnóstico diferencial de los factores asociados a la adopción de conductas de salud en distintos grupos sociales.
- Examen de un modelo integral de conductas de salud, valorando el peso predictor de cada uno de los factores (cognitivos, emocionales y sociales).
- Asesoramiento en ciencias del comportamiento humano con el objetivo de anticipar y ayudar a las personas a cumplir las recomendaciones propuestas por expertos médicos o epidemiólogos.
- Diseño y evaluación de recomendaciones e intervenciones psicosociales y conductuales de salud pública adaptados a los distintos grupos sociales y basados en la evidencia empírica para fomentar el cambio de comportamiento y limitar la propagación de las enfermedades patógenas infecciosas.
Por otra parte, existen evidencias de que las pandemias producidas por patógenos y la adopción de medidas de protección pueden producir efectos psicológicos y comportamentales negativos. Los tipos y la gravedad de los problemas psicosociales pueden variar entre personas con distintas condiciones de salud y roles sociales. En última instancia, estos efectos podrían ser peores que las consecuencias directas de las propias pandemias y revertir en un elevado costo psicosocial y económico. Por ello, el desafío se centra en:
- Control de los estresores psicosociales y ambientales producidos como consecuencia de la transmisión de patógenos de origen zoonósico.
- Detección y seguimiento de la prevalencia y consecuencias adversas derivadas de las enfermedades patógenas en distintas poblaciones sociodemográficas para identificar grupos en riesgo de sufrir problemas de salud psicosocial.
- Diagnóstico de las estrategias de afrontamiento y regulación emocional individuales y comunitarias más efectivas en cada uno de los distintos grupos sociales.
- Orientación en decisiones políticas sobre medidas efectivas, asignación de recursos psicológicos, estimación de los servicios más necesarios y difusión adecuada de información relacionada con las enfermedades infecciosas.
Última actualización: 10 de Junio de 2022