De compuestos tóxicos a aliados contra las bacterias

Una nueva tecnología desarrollada en la Universidad de Burgos permite transformar compuestos tóxicos en potentes agentes antibacterianos seguros

Un equipo multidisciplinar del ICCRAM de la Universidad de Burgos (UBU), liderado por el responsable de la línea de Microbiología y Toxicología, Carlos Rumbo, ha desarrollado una innovadora tecnología basada en los viológenos, unos compuestos orgánicos capaces de actuar como agentes antibacterianos eficaces. El avance se basa en funcionalizar adecuadamente estas moléculas para mejorar sus propiedades.

Se trata de un resultado muy interesante, ya que, tradicionalmente, algunos viológenos, como el metil viológeno, han sido asociados con una elevada toxicidad, lo cual ha limitado tanto su estudio y aplicación en diversas áreas, como su uso en medicina. El equipo investigador de la Universidad de Burgos ha logrado superar esta barrera mediante un proceso de funcionalización química consistente en la incorporación de determinados grupos químicos que modifican el comportamiento de la molécula.

Gracias a esta modificación se consigue, por un lado, reducir significativamente su toxicidad para células humanas, a la vez que presenta capacidades antimicrobianas contra bacterias Gram negativas y por otro utilizar el compuesto directamente como molécula activa, sin necesidad de fijarlo a superficies. 

Con estas mejoras, los viológenos funcionalizados se presentan como agentes antibacterianos versátiles, aptos tanto para el tratamiento de infecciones como para la desinfección de superficies o instrumentos médicos.

Entre los potenciales beneficiarios de esta innovación se incluyen hospitales y centros sanitarios, la industria farmacéutica, empresas biotecnológicas, fabricantes de productos desinfectantes y productores de instrumental médico. En todos estos ámbitos, la tecnología no solo mejora la seguridad microbiológica, sino que también fortalece la lucha contra la resistencia antimicrobiana

Para proteger esta innovación desarrollada por la UBU, se ha solicitado la patente P202531129, lo que garantizará la propiedad intelectual favoreciendo su transferencia al sector industrial. A partir de la solicitud de la patente de esta innovación, se evidencia que la ciencia y la ingeniería pueden convertir los desafíos ambientales en oportunidades tecnológicas, contribuyendo al desarrollo de un futuro más sostenible y eficiente.  En este proceso, la OTRI-OTC de la Universidad contribuye a facilitar que los resultados de la investigación académica se transformen en soluciones reales con impacto en la industria y en la sociedad.

Compártelo
Si te gusta este contenido, compártelo en redes sociales para que lleguemos a más personas

Última actualización: 13 de abril de 2026