Doctorandas premiadas por la UBU destacan el valor social de la investigación

Inés Arauzo Iglesias y Cristina Martínez Ausín, galardonadas por la presentación de sus trabajos en las XI Jornadas de Doctorandos de la Universidad de Burgos, reflexionan sobre el impacto social de la investigación que se desarrolla en la universidad, los retos del doctorado y la importancia de acercar la ciencia a la sociedad.

Inés Arauzo Iglesias

Las XI Jornadas de Doctorandos de la Universidad de Burgos reunieron a 31 investigadores e investigadoras en formación de diversas disciplinas para visibilizar sus investigaciones y reforzar sus competencias científicas y profesionales.
El director de la Escuela de Doctorado, José Luis Cuesta, destacó el "impacto social" de los trabajos presentados, como los de Inés Arauzo Iglesias, premio a la mejor comunicación, y Cristina Martínez Ausín, premio al mejor póster.
Impacto real para problemas cotidianos

Las dos doctorandas desarrollan tesis en el ámbito de las Ciencias de la Salud, orientadas a mejorar la vida de las personas. Arauzo, matrona de profesión, centra su investigación en el vínculo prenatal materno y cómo se ve afectado por la salud emocional y el apoyo social durante el embarazo. Su objetivo es "contribuir a una atención perinatal más humana, preventiva e integral", que atienda el bienestar físico y emocional tanto de la madre como del bebé.

Por su parte, Martínez, médica especialista en Otorrinolaringología, investiga sobre pacientes que padecen tinnitus (acúfenos) pero que presentan una audición normal. Su meta es aliviar una patología que merma la calidad de vida de millones de personas, aportando un conocimiento neurofisiológico que permita hallar "dianas terapéuticas dirigidas más efectivas".

La importancia de "traducir" la ciencia

Cristina Martínez Ausín

El jurado de las jornadas valoró especialmente la forma en la que ambas lograron transmitir conceptos complejos de forma sencilla. "La ciencia tiene que ser accesible a toda la población. Sin ciencia no hay avance, y sin avance, los desafíos de hoy seguirán siendo los problemas de mañana", asegura la doctora Martínez. En el mismo sentido, su compañera advierte que un descubrimiento pierde su valor si se queda encerrado en el entorno académico, ya que "la investigación solo tiene verdadero impacto si llega a las personas y se entiende". Adaptar el lenguaje, sostiene la investigadora, es fundamental para "generar confianza y ayudar a que los resultados puedan aplicarse en la práctica real".

Ambas investigadoras se encuentran en su primer año de doctorado y no esconden las dificultades que enfrentan. Para Cristina el principal obstáculo es el esfuerzo de compatibilizar la labor investigadora con el trabajo diario, además de afrontar una "carga burocrática que muchas veces pasa desapercibida".

Por su parte, Inés confiesa que "el principal obstáculo está siendo la soledad del proceso investigador", señalando la exigencia que supone la toma individual de decisiones para acotar el proyecto y aprender a desenvolverse en el entorno académico.

Pese a estos obstáculos, Cristina anima al alumnado a adentrarse en la carrera investigadora y asegura que el esfuerzo se ve recompensado por el desarrollo de una visión crítica, rigurosa y analítica del mundo y "la gran oportunidad de contribuir al avance del conocimiento y del bienestar de la sociedad". Por su parte, Inés afirma que "si hay un tema que te mueve de verdad, merece la pena intentarlo, la investigación permite hacerse preguntas importantes y aportar conocimiento que puede mejorar la vida de las personas".

Las dos investigadoras coinciden en que estas jornadas permiten compartir estas trabas con compañeros de otras áreas y tener nuevas perspectivas que ayudan a "comprender que muchas de las dificultades son comunes" y que "la investigación también se aprende caminando".

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Última actualización: 22 de junio de 2026