El alumnado BIE del Comuneros defiende sus proyectos de investigación centrados en salud, sostenibilidad e IA

El Aula Romeros de la Universidad de Burgos acogió la defensa pública de los proyectos del Bachillerato de Investigación y Excelencia del IES Comuneros de Castilla, en un acto académico que puso de relieve el rigor metodológico, la calidad de las exposiciones y el notable nivel investigador del alumnado.

El acto estuvo presidido por la vicerrectora de Estudiantes, Sara Gutiérrez González, y el director del centro, Alberto Pérez Ruiz. Gutiérrez subrayó el carácter estratégico del programa BIE como puerta de entrada temprana a la investigación universitaria y recordó que esta experiencia puede tener continuidad en la propia UBU a través de la Escuela de Investigadores, que permite a los estudiantes incorporarse a grupos científicos desde el primer curso de grado.

La mecánica del BIE incluye la elaboración y defensa de un trabajo de investigación por alumnado de Bachillerato tutorizado por docentes universitarios y del centro. El objetivo es acercar al alumnado a problemas reales y a las dinámicas de la investigación universitaria, convirtiéndose un primer contacto tangible con la ciencia aplicada.

En esta ocasión se presentaron tres proyectos, que abordaron diversas temáticas como la salud, la ingeniería o la inteligencia artificial aplicada.

El primero, desarrollado por Christian Herrero Labarga y Kamsiyochi Ekene Onyegbunam Madubike, consistió en el diseño de una aplicación móvil con inteligencia artificial para la detección temprana de afecciones dermatológicas como dermatitis, rosácea o acné. Para ellos entrenaron modelos de IA, como Google Colab y PyCharm, con imágenes reales utilizando herramientas de programación y aprendizaje automático. Este trabajo se puso de manifiesto en una demostración en directo desde el teléfono. El sistema, planteado como apoyo orientativo y no como sustituto del diagnóstico médico, mostró una detección eficaz de patrones cutáneos, evidenciando el potencial de la IA como herramienta de ayuda clínica en el diagnóstico precoz.

En el ámbito de la ingeniería civil y la sostenibilidad, Sara de Juan Urien y Pedro Casas Ramos presentaron una investigación sobre suelos estabilizados con residuos industriales. Frente al uso tradicional de cal y cemento —materiales con elevada huella ambiental— Sara y Pedro apuestan por alternativas como escoria de acería y fibras procedentes de palas de aerogenerador recicladas, lo que reduce sensiblemente esta huella. Los ensayos de compresión realizados en laboratorio mostraron mejoras en el comportamiento mecánico del terreno, especialmente con la escoria, y pusieron en valor la reutilización de desechos industriales. Aunque los resultados son prometedores, los autores señalaron la necesidad de seguir investigando para optimizar proporciones y comportamiento.

El tercer y último trabajo defendido, fue el de Estela Bartolomé Martínez y Sara María Laredo y estuvo centrado en la computación en el borde (edge computing), es decir, procesando los datos en el propio dispositivo sin depender de la nube. Tras entrenar redes neuronales con imágenes de tomates, integraron el modelo en un dispositivo IoT de bajo coste, programado con Arduino e implementado una pequeña cámara. Durante la demostración práctica, el prototipo fue capaz de distinguir tomates de otras frutas y hortalizas sin depender de la nube, constatando que la inteligencia artificial puede ejecutarse en dispositivos autónomos y económicos. La principal limitación fue el tamaño reducido del conjunto de datos de entrenamiento.

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Última actualización: 12 de febrero de 2026