La celebración del Día de la Salud Mental pone el foco en la población infantil y juvenil

La Facultad de Ciencias de la Salud y el SUAS de la Universidad de Burgos comparten un manifiesto con la comunidad universitaria

Cada 10 de octubre, en más de cien países, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental por iniciativa de la Federación Mundial de la Salud Mental. En España, la Confederación de Salud Mental centra este año su atención en la salud mental de la población infanto-juvenil con el lema ‘Haz match con tu salud mental’, dando continuidad al trabajo desarrollado en su XXIII Congreso.

En la Universidad de Burgos, la Facultad de Ciencias de la Salud y el Servicio Universitario de Atención a la Salud (SUAS), comparten un manifiesto con la comunidad universitaria para “unir fuerzas y trabajar desde la colectividad para impulsar medidas que mejoren el bienestar psicosocial y emocional de las personas jóvenes”.

  • María Ángeles Martínez Martín, profesora titular Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y directora del Servicio Universitario de Atención a la Salud de la Universidad de Burgos

Un año más el Servicio Universitario de Atención a la Salud y la Facultad de Ciencias de la Salud, nos unimos a la celebración del Día Mundial de la Salud Mental.

Este año la atención se centra en la salud mental de la población infanto-juvenil, con el objetivo de hacer visible el hecho de que los problemas de salud mental en este colectivo constituyen una realidad que no puede ser ignorada y de unir fuerzas y trabajar desde la colectividad para impulsar medidas que mejoren el bienestar psicosocial y emocional de las personas jóvenes.

Según la OMS (2025), en todo el mundo, uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, y en muchos casos no reciben el reconocimiento y tratamiento que requieren. Los trastornos que presentan con mayor frecuencia son la depresión, los trastornos de conducta, el abuso de sustancias y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como conductas autolesivas que se dan en múltiples trastornos.

La población joven, pilar fundamental de las instituciones universitarias, al representar la razón de ser de la educación superior, impulsar la renovación del conocimiento, la innovación y el cambio social, se enfrenta actualmente a una crisis global de salud mental. La evidencia nos muestra que una proporción significativa del estudiantado de educación superior de todo el mundo experimenta problemas psicológicos. Este fenómeno ha dejado de ser un problema individual para convertirse en un desafío estructural que afecta al rendimiento académico, la permanencia en las aulas y el bienestar general del estudiantado.

El 70% de los trastornos mentales comienza en infancia y la adolescencia - alrededor de los 14 años (Solmi et al., 2021)- y, teniendo en cuenta que las dos primeras décadas son clave para el desarrollo de competencias y habilidades básicas para la vida (Infocop, 2024), si no se tratan de forma temprana, pueden tener un impacto negativo en el desarrollo, el éxito escolar y la transición a la edad adulta. Es decir, cuando un problema de salud mental en la infancia no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudicando la salud física y mental de la persona y limitando las posibilidades de llevar una vida plena en el futuro. Por todo ello, este año la Confederación Salud Mental España focaliza su atención en requerir a las personas jóvenes que conecten con su salud mental; que aprendan a escuchar cómo se sienten, a pedir ayuda cuando la necesiten y a crear comunidad para construir bienestar, a través del lema ‘Haz match con tu salud mental’.

En el contexto universitario son varios los factores de riesgo que influyen en que la presión psicológica que pueda presentar el entorno universitario se vea intensificada. La alta carga de estudio, la competencia por calificaciones y el miedo al fracaso profesional generan niveles severos de estrés académico. A esto se unen la salida del hogar familiar, la búsqueda de autonomía, la reconfiguración de las redes de apoyo social, la incertidumbre socioeconómica, la precariedad del mercado laboral futuro, la hiperconectividad, las redes sociales ... Todo lo cual puede aumentar la ansiedad, deteriorar la autoestima, alterar los ciclos de sueño..., aumentando la probabilidad de desencadenar algún problema de salud mental, como los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Además, no podemos olvidar, como ya se ha comentado antes, que las heridas perduran, que los sufrimientos de la primera infancia pueden permanecer como patrones que con el tiempo se pueden consolidar. Para mitigar este impacto, las universidades, instituciones sociales comprometidas con el bienestar, cuentan con servicios de atención psicológica y/o psicopedagógica, que en la actualidad cobran especial relevancia al tener la responsabilidad de apoyar la salud mental de los y las estudiantes, en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 de las Naciones Unidas de buena salud y bienestar y atendiendo a la Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo del Sistema Universitario (LOSU), en vigor (artículos 33.e; 43.1, 43.5).

Si bien los servicios universitarios de atención psicológica y/o psicopedagógica, su denominación varía, funcionan desde los años 80, la mayoría, se han creado desde 1999 hasta la actualidad, con la finalidad de responder a las demandas de la realidad educativa que gira en torno al aprendizaje centrado en el estudiantado y al ajuste que la propia institución debe realizar para responder a los cambios y necesidades actuales.

La Universidad de Burgos, cuenta, con el Servicio Universitario de Atención a la Salud (SUAS-UBU), creado en el año 2020, en plena pandemia, y cumple con los requisitos de gratuidad y atención a la salud mental y emocional del estudiantado, tal y como establece la LOSU.

Los y las jóvenes burgaleses/as y estudiantes de la Universidad de Burgos que deseen asesoramiento y apoyo personalizado ante situaciones o problemas que pueden afectar a su bienestar psicológico, emocional y social pueden solicitar Atención Psicológica Individualizada, la cual es proporcionada por profesionales de la psicología del Servicio de Salud Joven del Ayuntamiento de Burgos, gracias al convenio de colaboración entre ambas entidades. Asimismo, los y las estudiantes pueden beneficiarse de los distintos Programas Grupales desarrollados desde el SUAS con la finalidad de comprender, prevenir y abordar los problemas de salud mental a los que se enfrentan el estudiantado universitario, tanto en modalidad presencial como virtual. Desde el servicio se realizan actuaciones orientadas a la promoción del bienestar psicológico, la innovación en la intervención clínica y la transferencia de conocimiento, combinando actividades de divulgación, investigación aplicada, formación y colaboración institucional. Asimismo, se atienden situaciones de urgencia, y en situaciones que afectan a estudiantado internacional, se realizan actuaciones en lengua inglesa.

En definitiva y en relación con el tema objeto de esta reflexión, desde el SUAS, se ayuda a que los jóvenes escuchen sus emociones, reconozcan el sufrimiento y den importancia al bienestar psicológico, al menos en igual medida que al bienestar físico, al comprender que la salud mental es una parte esencial de la salud y por tanto de la vida. A través del SUAS, se pone de manifiesto la concienciación y sensibilización hacia los trastornos mentales, rompiendo estigmas y barreras y animando en todo momento a pedir ayuda. Sin embargo, no se puede pasar por alto que la salud mental se da en un proceso continuo complejo y holístico, que cada persona experimenta de una manera diferente. Es decir, no sólo depende de acciones directamente relacionadas con la psicología, sino que tiene relación con múltiples determinantes sociales, con las condiciones de vida, trabajo, economía y entorno en las que las personas vivimos. Aspectos como el nivel socioeconómico, la vivienda, la discriminación, la precariedad laboral, entornos hostiles durante la infancia... moldean de manera directa el bienestar psicológico y el riesgo de sufrir trastornos mentales. En un momento dado, un conjunto diverso de estos factores puede combinarse para proteger la salud mental o socavarla (OMS, 2026). Finalmente, resulta clave adoptar una visión estratégica transversal e intersectorial de la salud y bienestar de la comunidad universitaria, incidiendo en la importancia de las alianzas entre distintas áreas e instituciones, de la promoción de estilos de vida saludables en un sentido amplio y de construir entornos y políticas promotoras de salud que incorporen recursos para ser llevadas a cabo, siendo copartícipes de un plan de acción común (CRUE, 2023).

Aprovechamos para agradecer a los equipos de gobierno de las universidades, y en especial de la UBU, su sensibilidad hacia estos temas, y solicitar, en consonancia con las demandas de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP, 2025), su compromiso para crear una Estrategia Nacional de Salud Mental Universitaria, coordinada entre el Ministerio de Universidades y el Ministerio de Sanidad; la financiación estable y suficiente para servicios de atención psicológica en todas las universidades públicas y el refuerzo del personal especializado, garantizando un número mínimo de profesionales de la psicología por cada 1000 estudiantes. Es decir, compromiso para poner en marcha políticas estratégicas mediante las que se realice una dotación permanente de recursos materiales y personales dedicados a mejorar la salud mental de la comunidad universitaria.

María Ángeles Martínez Martín, 

profesora titular Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y directora del Servicio Universitario de Atención a la Salud de la Universidad de Burgos.

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Última actualización: 9 de octubre de 2026