La Facultad de Educación celebra el Día de la Educación Social reivindicando el valor humano y la proyección de la titulación

La Facultad de Educación de la Universidad de Burgos ha celebrado el Día de la Educación Social, con las VII jornadas concebidas como punto de encuentro entre la formación académica con el entorno. 

La apertura de la jornada puso de manifiesto la trayectoria y el prestigio del título en la UBU. La directora del Departamento de Ciencias de la Educación, Beatriz Núñez Angulo, destacó que este título, impartido en Burgos desde hace más de 30 años, se posiciona en los primeros puestos de los rankings universitarios, lo que demuestra que “se están haciendo las cosas muy bien”. Núñez resaltó que este tipo de encuentros brindan la oportunidad de “vivenciar y codearnos con profesionales que están punteros en primera línea”.

Esa mirada hacia el futuro profesional fue respaldada por la vicerrectora de Estudiantes, Sara Gutiérrez González, quien animó a los futuros graduados a ampliar sus aspiraciones y “desarrollar la profesión también en el ámbito de la creación de proyectos, institucional, de evaluación y de generación de indicadores”. Gutiérrez además, ensalzó la generosidad de un estudiantado que trabaja “con y para las personas desde todos los puntos, en situaciones de vulnerabilidad y desigualdad”.

La dimensión humana y cercana de la profesión también articuló la intervención de la secretaria académica de la Facultad, Sonia Rodríguez, al definir la jornada como una invitación a “recordar por qué esta profesión resulta imprescindible para construir una sociedad más justa, más inclusiva y más humana”, recordando que estos profesionales “trabajan muchas veces lejos de los focos y previenen la exclusión desde otra forma, quizás mucho más humana”. En esa misma línea, la concejala delegada de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burgos, Milagros del Campo Cámara, remarcó la alianza entre la administración y la disciplina, asegurando que “los recursos no valen nada si no van acompañados de afecto, de vínculo y de una persona que acompañe”, lo que convierte a la Educación Social en una “profesión necesaria dentro de todo el trabajo comunitario”.

Por su parte, el coordinador del Grado en Educación Social, Abel Merino Orozco, centró como objetivo de esta cita "reivindicar un poquito y poner en valor todos los años la profesionalidad del grado". Merino insistió en que, aunque la necesidad de la profesión es conocida, es esencial que "se vayan abriendo nichos y espacios reconocidos de trabajo con condiciones dignas y buenos salarios".

También subrayó el valor formativo de traer a antiguos alumnos y a burgaleses con experiencia en este ámbito que "presentan trayectorias a largo plazo que sirvan de referente y guía a los estudiantes actuales".

Experiencia internacional

La conferencia inaugural del burgalés Álvaro de Vicente, de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea en Bruselas, fue un ejemplo de estos profesionales que acercan la realidad a las aulas. Comenzó manifestando su satisfacción al regresar a su ciudad natal “cuando yo estudiaba en los años 80 y 90 no existían grados como este; volver y ver que Burgos se está moviendo en esto me hace sentir muy bien”.

De Vicente, detalló su andadura, como ingeniero industrial especializado en agua y saneamiento para poblaciones vulnerables, en América Latina, África y Asia, hasta su paso por Acción contra el Hambre. Desde 2006, su labor en la Comisión Europea ha coordinado operaciones humanitarias en Tailandia, Ecuador, Colombia y Panamá, hasta su actual responsabilidad en la sede de Bruselas.

Durante su intervención, De Vicente enfatizó el papel crucial del educador social en contextos de crisis internacional, afirmando que “el acompañamiento a las víctimas de conflictos, desastres y situaciones críticas es fundamental, y el sector social puede aportar muchísimo en ese sentido”. El ponente aconsejó a los futuros educadores interesados en este campo formarse en cooperación, “actualmente existen posgrados universitarios”, y empezar poco a poco colaborando con alguna de las múltiples organizaciones de la sociedad civil. Además, subrayó que dedicarse a este ámbito requiere “una motivación humanitaria, una capacidad de escucha enorme para poder colaborar con la gente”.

Un programa sobre el ejercicio profesional

La sesión se completó con mesas dedicadas al Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales de Castilla y León (CEESCyL) con Alejandro Martínez Pérez, la presentación del libro Tecnología Educativa en Educación Social, un panel sobre empleo público con egresadas en instituciones penitenciarias y centros cívicos, y un espacio de debate con entidades locales del tercer sector como PROSAME, Cáritas y los servicios de atención a personas sin hogar.

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Última actualización: 2 de octubre de 2026