La Universidad de Burgos aprueba su Política y Estrategia para integrar la inteligencia artificial en la docencia, la investigación y la gestión

La estrategia sitúa a las personas en el centro, preserva la responsabilidad y la supervisión humanas y contempla un despliegue gradual en los próximos dos años

El documento establece un marco institucional para un uso ético, seguro y responsable de la IA y encomienda al Comité de IA de la UBU el impulso, coordinación y supervisión de su implantación

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Burgos, reunido hoy en sesión ordinaria, ha aprobado la Política y Estrategia de adopción e implantación de la inteligencia artificial en la Universidad de Burgos, un documento marco que establece los principios, reglas y mecanismos de gobernanza para orientar la incorporación de estas tecnologías a la docencia y el aprendizaje, la investigación y transferencia y la gestión administrativa e institucional. 

La iniciativa parte de una concepción de la inteligencia artificial como herramienta al servicio de las personas y de la misión universitaria, capaz de contribuir la calidad docente, los resultados del aprendizaje, la excelencia investigadora y la eficiencia de la gestión. Su uso deberá ir acompañado de garantías que preserven la integridad académica, la equidad y la relación educativa. El documento apuesta así por una incorporación proactiva de la IA, pero establece expresamente que deberá utilizarse para potenciar las capacidades humanas y no para sustituir el juicio, la autonomía o la responsabilidad de las personas. 

Entre sus principios rectores se encuentran el enfoque centrado en el ser humano, la ética y la integridad, la transparencia y trazabilidad, la equidad y accesibilidad, la protección de datos, la seguridad, el control humano, la calidad educativa, la sostenibilidad, la libertad académica y la gobernanza participativa. La Universidad establece además que el uso de herramientas de IA deberá declararse cuando haya influido de manera relevante en contenidos, procedimientos, resultados o decisiones, y exige que sus resultados sean verificados por las personas responsables.

La política será de aplicación a toda la comunidad universitaria —personal docente e investigador, personal técnico, de gestión y de administración y servicios y estudiantado—, así como, en los términos que correspondan, a las entidades y personas externas que colaboren con la Universidad cuando utilicen sistemas de inteligencia artificial en actividades vinculadas a la UBU.  

El Comité de IA dirigirá el desarrollo de la estrategia

La aprobación del documento establece el marco general. Su desarrollo e implantación efectiva corresponderán al Comité de IA de la Universidad de Burgos, órgano encargado de impulsar, coordinar y supervisar la aplicación de la política.

Entre sus funciones se encuentran mantener actualizados los protocolos de uso responsable y los requisitos de las herramientas; supervisar el registro institucional de sistemas de IA; coordinar su revisión y validación antes de su adopción institucional; proponer acciones de formación y comunicación; impulsar comunidades de práctica y evaluar periódicamente el impacto de la estrategia, proponiendo las mejoras necesarias. 

Este Comité tiene carácter transversal e incorpora representación de los ámbitos de digitalización, Secretaría General, informática, enseñanza virtual, ordenación académica, formación e innovación educativa, comunicación institucional, profesorado experto en IA y estudiantado. Asimismo, podrá recabar asesoramiento especializado en cuestiones jurídicas, tecnológicas, éticas, de protección de datos y de seguridad de la información. 

La nueva gobernanza incluirá un registro de los sistemas de IA empleados en la Universidad, procedimientos de validación previa de las herramientas, protocolos específicos para docencia, evaluación, investigación y gestión, mecanismos para evaluar su impacto y canales de reclamación para las personas que pudieran resultar afectadas por decisiones asistidas mediante inteligencia artificial. 

Tres escenarios para el uso de la IA en la enseñanza

Uno de los ámbitos centrales de la estrategia es la docencia y los sistemas de evaluación. La UBU parte de que las actuales herramientas para detectar contenidos generados mediante IA presentan limitaciones importantes y considera que la garantía de la integridad académica debe descansar principalmente en el diseño de evaluaciones capaces de acreditar de manera fiable el aprendizaje real del estudiantado. 

El documento contempla tres posibles escenarios para las actividades docentes: aprendizaje sin IA, cuando su utilización no esté permitida; IA como recurso, cuando pueda emplearse como herramienta de apoyo y deba declararse su utilización; y evaluación de competencias en IA, cuando el uso crítico, seguro y responsable de estas tecnologías forme parte de los propios resultados de aprendizaje.

La decisión corresponderá al ámbito académico: serán el profesorado y los responsables de las titulaciones quienes determinen, de acuerdo con las memorias de los títulos y las guías docentes, el papel de la IA en cada actividad. La estrategia salvaguarda así la libertad académica y evita tanto la prohibición general como la adopción indiscriminada de estas herramientas. 

Al mismo tiempo, la Universidad establece que la decisión evaluadora final seguirá siendo indelegablemente humana: los sistemas de IA podrán asistir al profesorado, pero no podrán emitir autónomamente calificaciones ni adoptar resoluciones académicas con efectos significativos sobre los estudiantes. 

Investigación, gestión y formación de toda la comunidad universitaria

En investigación, la IA podrá emplearse como apoyo para la revisión de literatura científica, el análisis y modelización de datos, la exploración de hipótesis, la preparación de propuestas o la comunicación científica, siempre bajo criterios de rigor, transparencia, autoría humana, protección de datos y respeto a la propiedad intelectual. La estrategia establece expresamente que una herramienta de IA no puede figurar como autora de un trabajo científico y que sus resultados deberán ser siempre revisados y validados por el personal investigador. 

En el ámbito de la gestión, la UBU explorará aplicaciones orientadas a simplificar procesos administrativos, apoyar la elaboración de documentos e informes, facilitar la atención mediante asistentes virtuales y mejorar el análisis de información institucional. También en este ámbito se fija un límite: la IA no podrá adoptar por sí sola decisiones académicas, administrativas, disciplinarias, económicas o laborales con efectos jurídicos o que afecten significativamente a las personas. 
La implantación irá acompañada además de un Plan de formación en Inteligencia Artificial para toda la comunidad universitaria, concebido no únicamente como capacitación técnica, sino como aprendizaje para un uso crítico, ético y seguro de estas tecnologías.

Una implantación gradual y evaluable

La estrategia establece un horizonte de desarrollo de hasta 24 meses, organizado en cuatro etapas: fundamentos, implementación inicial, consolidación y madurez. Entre las primeras actuaciones figuran el desarrollo de protocolos de uso responsable, la puesta en marcha del registro de sistemas de IA, el inicio del plan de formación y la definición del procedimiento para validar las herramientas institucionales.

Posteriormente se abordarán la ampliación de la formación, la implantación de herramientas previamente evaluadas, experiencias piloto de usos codiseñados y la adaptación progresiva de los modelos de evaluación. El documento se concibe como un marco vivo, sometido a seguimiento mediante indicadores y susceptible de revisión conforme evolucionen la tecnología y la regulación.

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Última actualización: 30 de septiembre de 2026