Talento científico adolescente: desde los rebaños de Atapuerca a los robots
Seis estudiantes del IES Félix R. de la Fuente defendieron sus proyectos del Bachillerato de Investigación/Excelencia

Seis estudiantes de 2º BACH del IES Félix Rodríguez de la Fuente han defendido sus proyectos del Bachillerato de Investigación/Excelencia (BIE) en los que, tutorizados por docente de la Universidad de Burgos, abordan temas de su interés aplicando métodos de investigación científica y de análisis de problemas con el objetivo de comenzar a promover un acercamiento a la educación superior.
En esta edición, la directora del IES Félix R. de la Fuente, María de la Zarza Álvarez, agradeció especialmente la implicación de los tutores del instituto y de la UBU, “cuya colaboración ha sido clave en el acompañamiento y orientación del alumnado a lo largo de todo el proceso”, señaló. Por su parte, la vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Burgos, Sara Gutiérrez, puso en valor el verdadero significado del programa BIE. Destacó el tiempo invertido por los alumnos, el sacrificio asumido más allá de sus obligaciones ordinarias y “la constancia necesaria para sacar adelante proyectos que exigen planificación, búsqueda de información, análisis de datos y defensa pública”. Recordó también que esta experiencia no es solo un trabajo académico más, sino un acercamiento real a la ciencia y al método científico, e invitó a los estudiantes a vivir el acto de presentación como “un día de celebración del trabajo bien hecho”, y agradeció el trabajo a todas las personas implicadas, que “hacen posible que esta iniciativa siga creciendo y consolidándose como una apuesta firme por la excelencia y el compromiso académico”.
Los estudiantes Ginés Martínez Ibeas e Ian Benito del Río presentaron un trabajo de investigación desarrollado en torno al análisis isotópico de restos vegetales y fósiles procedentes de la Sierra de Atapuerca con el que consiguieron familiarizarse con el método científico y aplicar técnicas analíticas avanzadas para estudiar la alimentación de rebaños antiguos. Para ello, realizaron un análisis isotópico de δ¹³C y δ¹⁵N con un espectrómetro de masas de relaciones isotópicas en diversas fuentes vegetales -como lavanda, mijo, maíz o leguminosas- y en restos fósiles de huesos de cabra procedentes del yacimiento del Portalón, en la Sierra de Atapuerca. A través de los valores obtenidos pudieron reconstruir el tipo de dieta de los animales, rastrear la cadena trófica y diferenciar si una muestra tiene origen vegetal o animal, lo que permite distinguir entre distintos niveles tróficos, como herbívoros y carnívoros, y abre la puerta a interpretaciones más amplias sobre los ecosistemas del pasado.
El alumno Hugo Elizondo Espinosa defendió un proyecto centrado en la navegación eficiente y segura de robots móviles en entornos productivos mediante el análisis del movimiento de un AGV (vehículo de guiado automático) destinado al transporte de materiales. El objetivo era mejorar la eficiencia logística y reducir riesgos en entornos industriales, para lo que desarrolló un sistema de simulación que permitiera estudiar el comportamiento del robot ante diferentes configuraciones de obstáculos. Tras diseñar un generador de mapas con obstáculos aleatorios, usando Python para su programación con el apoyo de herramientas de IA generativa para la optimización de código, creó un modelo tridimensional en TinkerCAD con las características básicas de un AGV capaz de transportar una bobina industrial y evaluó su comportamiento en un entorno simulado con alto grado de realismo. Además, trabajó en la capacidad del AGV para transportar distintas cargas desde diversos puntos del mapa, optimizando especialmente el diseño para el transporte de la bobina. Pese al carácter inicial de su modelo, el estudiante destacó que su trabajo establece una base sólida para la futura implementación de sistemas más reales y propuso futuras mejoras.

La alumna Luna Estrada Balcázar analizó el impacto del estrés académico y del uso intensivo de dispositivos electrónicos en la atención, la memoria de trabajo y el estado emocional de los adolescentes. En una primera fase realizó un estudio con siete alumnos con instrumentos estandarizados como el Test de Stroop para medir la atención selectiva y las funciones ejecutivas o el PANAS-P, que evalúa los afectos positivos y negativos en población adolescente. Tras ello, los participantes realizaron una rutina planificada de actividad física, ejercicios de estimulación cognitiva y tareas de coordinación motora durante tres semanas, tras las cuales repitieron los cuestionarios iniciales. Pese al reducido tamaño de la muestra y su limitado valor estadístico, la estudiante señaló que sí se observó una tendencia positiva, disminuyendo el nerviosismo o el estrés y mejorando ligeramente indicadores relacionados con la atención y la concentración.
En su proyecto, la estudiante Vega Pérez Neila llevó a cabo un proyecto en el que exploró el uso de la música y la poesía como herramientas de estimulación cognitiva y emocional en enfermos de Alzheimer mediante el diseño de terapias personalizadas dirigidas a tres pacientes de AFABUR. Tras la recogida de datos biográficos relevantes de los participantes, y con apoyo de aplicaciones informáticas, creó canciones personalizadas, del estilo musical preferido de cada uno y que incorporaban elementos clave de la historia de cada paciente, incluyendo deliberadamente una pequeña inexactitud con el fin de estimular la memoria y provocar la reacción cognitiva. Como alternativa complementaria también se elaboró un poema recitado con el mismo propósito evocador. Las composiciones musicales fueron alojadas en YouTube, facilitando así su acceso y la repetición y la estimulación continuada de la memoria autobiográfica. Aunque no se obtuvieron resultados concluyentes, a causa del corto período de intervención -quince días- y del carácter progresivo de la enfermedad, sí se puso de manifiesto el potencial de la terapia musical como herramienta complementaria con una intervención no invasiva, sin efectos secundarios, de bajo coste y accesible, que además aporta un claro componente de acompañamiento emocional tanto al paciente como a su entorno.
Por último, Rocío Abajo Martínez analizó cómo las exigencias académicas, especialmente durante los periodos de exámenes, pueden influir en el gasto energético del organismo adolescente. Su objetivo fue comparar el consumo energético de un grupo de adolescentes en dos momentos diferenciados: días sin exámenes y días con exámenes. Para ello, se diseñó un protocolo de recogida sistemática de datos que incluyó cuestionarios detallados sobre peso, altura, nivel de actividad física, hábitos alimentarios, tipos de alimentos con sumidos, distribución de las comidas a lo largo del día, etc. con los que estimó el GETD (Gasto Energético Total Diario) de cada participante. Además, realizó análisis isotópicos en muestras capilares para complementar los datos declarativos con información biológica objetiva y aportar mayor solidez al diseño del estudio. Observó que la actividad física aumentó durante los días de examen, un hallazgo inicialmente inesperado que puede relacionarse con la necesidad de liberar tensión, y constató un incremento del gasto calórico coincidiendo con los días de mayor carga académica, junto con niveles más elevados de estrés percibido.
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Última actualización: 19 de febrero de 2026