Cuando el compromiso se convierte en sonrisas

En el Día del Voluntariado la UBU pone en valor el compromiso del alumnado que, cada curso, participa en su Programa de Voluntariado

En el Día Internacional del Voluntariado la Universidad de Burgos pone de relieve “la enorme labor que realizan los estudiantes que cada año participan en el Programa de Voluntariado, un espacio donde el compromiso de estar se convierte en sonrisas”

A través de los diferentes programas de voluntariado, gestionados por el Centro de Cooperación y Acción Solidaria, la Unidad de Atención a la Diversidad, el Programa de Acercamiento Intergeneracional y UBU Verde, el estudiantado tiene la oportunidad de colaborar y aprender con diferentes asociaciones, residencias de mayores, entidades de  cooperación internacional, inclusión y diversidad o realizar voluntariado medioambiental.

A modo de homenaje, la UBU quiere compartir y poner en valor las experiencias de algunas de estas personas voluntarias.

Favour Imueytiyanosa, Aitana Merayo y Mireya Martínez son tres estudiantes del Grado en Terapia Ocupacional que llevan cuatro cursos consecutivos colaborando como voluntarias en la residencia de personas mayores de San Agustín. Afirman que decidieron hacer voluntariado porque siempre han sentido una conexión especial con las personas mayores, y recuerdan su primer día con una mezcla de ilusión, nervios y ternura, impulsadas por el deseo sincero de acompañar y ofrecer su tiempo a quienes más lo agradecen. Hoy, casi cuatro años después, mantienen intacta esa ilusión, sabiendo que un rato de compañía puede alegrar corazones y transformar el día de los residentes.

Explican que, para las personas mayores, una sola hora de conversación, risas o compañía tiene un valor inmenso: “les ilumina el día”, comentan. Por eso recomiendan esta experiencia sin dudarlo, porque aseguran que “te hace crecer desde dentro, aprendes, te emocionas, compartes alegrías y terminas formando parte de la vida y del corazón de quienes te reciben siempre con una sonrisa”. Recuerdan incluso experiencias significativas, como cuando llevaron a una señora a pasar un día a su pueblo natal, Bermeo, del que hacía muchos años que se había ido, o cuando fueron juntos al cine. Momentos que, aseguran, se convierten en recuerdos imborrables tanto para ellas como para los mayores.

Por su parte, Maialen Corres, estudiante de 4 curso del Grado en Educación Social en la Universidad de Burgos, ha realizado sus prácticas en Nepal, concretamente en el Asha School y Rehabilitation Center de la ciudad de Hetauda, una escuela de menores y jóvenes con discapacidad intelectual. Cuenta que esta experiencia ha sido “profundamente transformadora, tanto a nivel personal como profesional”. Durante su estancia, su labor principal consistió en formar a las maestras, ofreciéndoles sugerencias, recursos e ideas que pudieran enriquecer su práctica educativa diaria. También brindó apoyo directo en el aula, acompañando los procesos de aprendizaje y fomentando un entorno inclusivo y respetuoso. “Este trabajo no solo me permitió desarrollar nuevas competencias pedagógicas y fortalecer mi capacidad de adaptación, sino que también me hizo crecer como persona, al conectarme con una realidad diversa, llena de humanidad, resiliencia y aprendizaje compartido”, apunta.

La Universidad de Burgos anima al estudiantado a realizar algún tipo de voluntariado a lo largo de sus años universitarios, ya que “en estos momentos tan convulsos se hace más necesario que nunca contar con personas voluntarias que con la gran labor que desempeñan ponen su granito de arena para hacer un mundo mejor y más amigable”. 

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Última actualización: 5 de diciembre de 2025