Como señala el escritor Harlan Cohen “…la adolescencia es una guerra. Nadie sale ileso…”. El cine comenzó a aprovechar de forma relativamente tardía, el agudo filo narrativo y melodramático que posee este complejo momento vital, recorrido por el conflicto con uno mismo y con el mundo, que es la adolescencia. Películas como la mítica Rebelde sin causa de Nicholas Ray (1955), son de las primeras en apostar por la riqueza de matices emocionales que ofrece un relato protagonizado por sujetos jóvenes. 

El ciclo del mes de noviembre reúne cuatro films que hablan, desde ángulos de visión distintos, sobre este momento de “encrucijada vital”, al que prácticamente todas las culturas coinciden en asignar un carácter iniciático. En las cuatro películas se abordan las grandes temáticas vinculadas inexorablemente a la adolescencia: el vértigo del cambio, el calor de la amistad, la rabia y la necesidad de rebelarse, el despertar de la sexualidad y, en gran medida, la fragilidad, la inestabilidad o la confusión que acompañan a todo lo anterior. Coinciden también en evitar un planteamiento demasiado general y epidérmico, que desdibuje las problemáticas del contexto en el que sitúan a sus jóvenes y complejos personajes, seres a veces inquietantes, otras trágicos, con frecuencia cómicos, y siempre, vulnerables. 

Desde el equipo de pedagogas en formación del proyecto social 3x2=21, planteamos que un objetivo social fundamental es mejorar los hábitos y costumbres sobre la alimentación humana; y que para ello debe contarse con información y estímulos positivos hacia valores de promoción de la salud.